top of page

Otro niño "privilegiado"

Foto del escritor: Elisa Samayoa
Elisa Samayoa
18 dic 2021
4 min de lectura

Naciste un veinte de septiembre, por ahí, muy cerca del ochenta y cinco. El día era helado y las nubes lloraban sobre toda la ciudad. Tu madre era una mujer de clase, amorosa, culta y bella; tu padre era un hombre de negocios, callado, orgulloso y apuesto. Te nombraron Frederick, en recuerdo del viejo tío de tu padre, quien le heredó toda su fortuna al morir de vejez. Pesaste 5 libras, tu cabello era espeso y tus ojos eran café. Fuiste un bebé muy hermoso y las portadas de todos los periódicos del país se llenaron con tus fotografías anunciando tu gran llegada al mundo. ¡Todos querían saber sobre ti! Recibiste más fama en tu primer día de lo que muchas otras personas en toda su vida. Eran buenos tiempos, no puedo mentir.


El día en que moriste, sin embargo, fue absolutamente todo lo contrario. Tenías veintiséis años, era marzo y era el verano más caluroso después de casi medio siglo. Los medios se encargaron de convencer a las personas que moriste a causa de una sobredosis, pero tu autopsia indicó que fuiste asesinado por estrangulación. Tus padres estaban divorciados y ninguno de los dos estuvo disponible para recibir la noticia, así que, por equivocación, la policía se lo dijo a tu sobrina quien quedó con un terrible trauma desde entonces.


El día en que naciste, recibiste gran cantidad de flores y obsequios en el hospital. Recuerdo que transmitieron un especial en el canal de madres y algunos artistas locales incluso ofrecieron pequeños espectáculos cerca de donde tu madre dio a luz para entretener a la gran cantidad de personas que hacían fila en las afueras del Centro Médico Saint Johns. La mayoría eran mujeres entre los cuarenta, ansiosas en ser las primeras en verte salir cargado de los brazos de su madre.

El día en que se reveló tu muerte, ni tus hermanos quisieron acercarse al cementerio para despedir tu cuerpo. Solo asistió tu madre y tu buen amigo Chuck. La verdad es que él no era tan bueno realmente, pero le daremos un trato especial por haber tenido el valor de presentarse al funeral y vestir de negro aunque estuviese ardiendo a más de cincuenta grados centígrados.


En cuanto tu padre y madre te tuvieron entre sus brazos, no aguardaron ni un segundo más para llevarte directo a casa. El equipo médico y de enfermería se opusieron de inmediato, ya que, era una regla que todo bebé se quedara por al menos veinticuatro horas de observación; aun así, los donativos que tus padres habían hecho para el hospital eran lo suficientemente onerosos como para justificar su desobediencia. Tres horas después del parto, ya ibas en camino a tu casa, donde tus tres hermanas mayores esperaban muy atentas a tu encuentro como toda una gran familia feliz.


Es una lástima que el amor de tus padres fuese demasiado fugaz. Para el día de tu muerte, ellos ya estaban divorciados y habían jurado no verse nunca más.


Durante muchos años, acordaron posar juntos para la prensa y los eventos sociales porque eran una pareja muy amada por el público y ambos amaban la atención. Unos meses antes de tu muerte, tu padre fue fotografiado con una guapísima modelo en un bar de otra ciudad. El mundo entero le dio la espalda en cuanto esas fotografías fueron filtradas. No les importó tanto la supuesta infidelidad hacia tu madre; sino que, la joven fuese menor de edad y que, días más tarde, su cuerpo se hallara sin vida a la orilla de un río. Nadie supo cómo o por qué, pero tu padre desapareció horas después y, hasta la fecha, siguen sin encontrar rastro alguno.


En cuanto llegaste a casa, ese primer día, tus hermanas se llenaron de júbilo al conocerte. Ansiaban pasar tiempo contigo y amarte todo lo que fuese posible. Qué pena que ese amor no fue ni la mitad de fuerte de lo que ellas prometieron, como para dignarse a dar unas palabras a tu nombre en la iglesia; ni para buscarte aquella noche que huiste de la casa de tu hermana mayor estando ebrio y arrogante; ni para llamar a la policía cuando recibieron una última amenaza de los tipos que te hicieron la vida imposible, justo antes de que arrebataran lo único que alguna vez fue tuyo.


Lo que más me parece interesante sobre esta historia, es entender cómo pudiste nacer en un día tan deprimente, para convertirte en una luz para el mundo. Y cómo te fuiste en el día más alegre que pudo existir, siendo un camino de oscuridad para todo aquel que te conociera.


Lo peor de todo esto es que, a los veintisiete se es aún demasiado joven como para haber vivido todo lo que se supone debiste ser parte. Una noche aún respirabas de este aire y, al segundo después, tus pulmones carecían de él, tu cuerpo se convirtió en un lienzo de sangre y tu alma se partió en dos. Una, reprimida con todo aquello que nunca pudiste hacer. Otra, avergonzada de lo que fuiste y se te obligó.


Pero después de todo, naciste de la misma manera en que moriste: sintiéndote vacío, pequeño y desnudo.

Comentarios


  • Instagram - Círculo Blanco
  • Tik Tok
  • YouTube - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco

¡Gracias por suscribirte!

© 2021 Created by ELISA SAMAYOA.

bottom of page